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Juramentada (in-world)

From La Coppermind
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Juramentada
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Relacionado con Caballeros Radiantes
Mundo Roshar
Universo Cosmere
Aparece en El archivo de las tormentas
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Juramentada, mi gloria y mi vergüenza es el título del libro escrito por Dalinar Kholin en el año 1174 durante la Auténtica Desolación. Es una crónica de la vida y el viaje de Dalinar, escrita de su puño y letra en la escritura femenina vorin, en lugar de que una mujer de su familia lo escriba por él, como marcaría la tradición.[1]

Creación

Inspirado por El camino de los reyes y por sus encuentros con Nohadon durante sus visiones, Dalinar tuvo la necesidad de registrar su vida, su viaje y cómo había cambiado. La decisión final de escribir el relato la tomó durante la Batalla de la Explanada Thayleña, cuando Dalinar unió los tres Reinos y creó una perpendicularidad, y pudo ver en Shadesmar. Tras la batalla, Dalinar le pidió a Navani que le enseñara a leer, y luego a escribir en la escritura femenina alezi, rompiendo así con la tradición vorin donde un hombre normalmente dicta sus escritos a una mujer de su familia en lugar de escribir él mismo.[2] Tres semanas después, y tras la boda de Adolin y Shallan, Dalinar empezó a escribir el libro y le puso por título Juramentada, mi gloria y mi vergüenza.[1] Durante el próximo año, Dalinar continuó escribiendo y revisando el texto. Su escritura, debido a la falta de práctica de sus dedos, ocupaba mucho más espacio de lo habitual dentro de una página, lo que dio lugar a un manuscrito original mucho más grande que las versiones hechas por las escribas. Después de que las escribas hicieran algunas copias de la versión final, que finalizó durante la ofensiva en Emul, le entregó el manuscrito original a Jasnah y le pidió que escribiera el subtexto del libro. A pesar de las advertencias de Jasnah de que sería extensa y rigurosa para refutar los argumentos del escrito de Dalinar, especialmente aquellos de carácter religioso, Dalinar insistió en su decisión de que lo hiciera ella, ya que formaba parte de su juramento de unir en lugar de dividir.[3]

Reacciones

Aunque el libro aún no se ha publicado, Dalinar había permitido que circularan borradores previos y partes de la obra para que los leyeran en la coalición.[4][3] Las reacciones a estos primeros escritos fueron muy variadas: algunas personas se sorprendieron por las acciones que llevó a cabo Dalinar en el pasado y a otras les disgustó la idea de que un hombre escribiera.[4][5] Otras personas respetaron a Dalinar por lo que había conseguido y se dieron cuenta que, el hecho de que un hombre escribiera, era el principio de muchos cambios.[6][7]

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Las palabras más importantes que puede pronunciar un hombre son: «Lo haré mejor.» No son las palabras más importantes que pueda pronunciar cualquier hombre. Yo soy hombre, y son ellas las que necesitaba decir. El antiguo código de los Caballeros Radiantes reza: «Viaje antes que destino.» Algunos lo consideran un simple lugar común, pero es mucho más. Un viaje incluirá dolor y fracaso. No son solo los pasos adelante los que debemos aceptar, sino también los traspiés. Las dificultades. El conocimiento de que fracasaremos. De que haremos daño a quienes nos rodean. Pero si nos detenemos, si aceptamos la persona que somos al caer, el viaje concluye. Ese fracaso pasa a ser nuestro destino. Amar el viaje implica no aceptar ese final. He descubierto, por medio de dolorosas experiencias, que el paso más importante que puede dar alguien es siempre el siguiente. Sin duda, habrá quien se sienta amenazado por esta narración. Quizá unos pocos se sientan liberados. La mayoría, simplemente, sentirá que no debería existir. Debo escribirla de todos modos. Sé que muchas mujeres que lean esto lo considerarán solo una prueba más de que soy el hereje impío que todos afirman. Puedo señalar con exactitud el momento en que decidí sin la menor duda que esta crónica debía escribirse. Pendía entre reinos, contemplando Shadesmar, el reino de los spren, y más allá. Pensé que, sin duda, moriría. Bien cierto era que algunos con mayor visión que la mía habían caído. No morí. Experimenté algo peor. Pero a pesar de ese momento, puedo decir con sinceridad que este libro lleva fermentando en mí desde mi juventud. La suma de mis experiencias me ha guiado hasta este momento. Hasta esta decisión. Es posible que mi herejía se remonte a esos días de mi infancia, cuando empecé a albergar tales ideas. No os pido que me perdonéis. Ni siquiera que me entendáis. Solo pido que leáis o escuchéis estas palabras. En esta narración no me reservo nada. No intentaré apartarme de los asuntos difíciles ni retratarme bajo una deshonesta luz heroica. Solo consignaré aquí la verdad, directa, incluso brutal. Debéis saber lo que hice y lo que me costaron esos actos. Pues en ello radica la lección. No se trata de una lección que afirme ser capaz de enseñar. La experiencia en sí es la gran maestra, y a ella debéis recurrir sin intermediarios. Con la descripción de una especia no es suficiente; hay que probarla en persona. Sin embargo, cuando una especia es peligrosa, se puede advertir de ello para degustarla con mesura. Desearía que la lección que aprendáis no sea tan dolorosa como la mía. No soy un narrador que vaya a entreteneros con caprichosos cuentos. No soy un filósofo que vaya a intrigaros con certeras preguntas. No soy un poeta que vaya a deleitaros con hábiles alusiones. No pongo en duda que sois más inteligentes que yo. Tan solo puedo narrar lo que sucedió, lo que he hecho, y dejar que las conclusiones sean vuestras. Confesaré ante vosotros mis asesinatos. El más doloroso es que maté a alguien que me amaba con toda su alma. Confesaré mi herejía. No me retracto de las cosas que he dicho, por mucho que me lo exijan los fervorosos. Por último, confesaré mi humanidad. Se me ha llamado monstruo, y no niego que lo sea. Soy el monstruo en el que temo que todos podemos convertirnos. De modo que sentaos. Leed, o escuchad, a alguien que ha cruzado entre reinos. Escuchad las palabras de un necio. Si no pueden volveros menos ingenuos, que al menos os traigan esperanza. Porque yo, precisamente yo, he cambiado.

—Prólogo de "Juramentada"

Curiosidades

Notas

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